MEDIACIÓN EN TIEMPOS DEL COVID-19: SI SE CIERRAN PUERTAS, ABRAMOS VENTANAS.

El sistema judicial que tenemos, si ya en circunstancias normales está sobrecargado y se caracteriza por su lentitud, en las circunstancias excepcionales en las que nos encontramos, tras la declaración del estado de alarma, se ha paralizado, suspendido, apagado: dejando para un futuro indefinido resoluciones que aunque hubieran sido dictadas hoy, ya hubieran llegado tarde.

A pesar de la suspensión de la actividad judicial, las discrepancias en el ámbito del derecho de familia seguirán surgiendo. Y como en cualquier otro ámbito de la vida, a problemas cuyas vías de solución en el momento presente no están disponibles, hay que buscarles soluciones alternativas.

Como en el resto del mundo, la tendencia estatal es hacia procedimientos de mutuo acuerdo, pero es una tendencia mucho más lenta de la deseada. Por poner números a estas palabras, en la Nota de Prensa emitida por el INE en Septiembre de 2019: “Por tipo de resolución, en el año 2018, el 77,7 % de los divorcios fueron de mutuo acuerdo y el 22,3 % contencioso, mientras que, de las separaciones, el 85,1 % lo fueron por acuerdo y el 14,9 % contenciosas.” El año anterior, la Nota de Prensa del INE presentaba un resultado algo más inclinado al procedimiento contencioso, manifestando lo siguiente: “El 77,2% de los divorcios en el año 2017 fueron de mutuo acuerdo y el 22,8% restante contenciosos. En el caso de las separaciones, el 83,8% lo fueron de mutuo acuerdo y el 16,2% contenciosas.”

A pesar de que la mayoría de las rupturas matrimoniales se realizan por el cauce del mutuo acuerdo, la cifra de los pleitos contenciosos está muy por encima de lo que debería, y de un año a otro sólo hay una tasa de variación de 0.5 % en el caso de los divorcios y del 2,7 % en las separaciones de procedimiento contenciosos a procedimientos resueltos de mutuo acuerdo.

La mediación en el ámbito familiar no sólo es una solución alternativa a la vía contenciosa, sino que es de lo más deseable en caso de que los cónyuges no puedan alcanzar un acuerdo por sí mismos. Otorga a las partes capacidad de decisión, empoderamiento y la oportunidad de solucionar su problema sin que sea un tercero el que tiene, en última instancia, el poder de decisión. Se puede realizar la mediación por vía telemática, en el horario que mejor venga a las partes y por unos honorarios inferiores a los que supone un procedimiento judicial.

Los acuerdos de mediación, una vez homologados por el Juzgado pueden ser ejecutados igual que una Sentencia o un Auto dictado por un Juez, con la ventaja de que no conlleva años de tramitación en los Juzgados ni tampoco el desgaste que se genera en las relaciones personales.

Los 3 principios básicos de la mediación son: Confidencialidad (lo que se hace en la mediación se queda en la mediación, salvo pacto expreso que se elevará a público o se homologará), imparcialidad (el mediador no debe tomar partido ni convencer a ninguna de las partes, debe conseguir que salga y nazca de ambos los pactos y acuerdos) y voluntariedad (solo se llevará a cabo si ambas partes acceden; si uno de ellos no accede o decide interrumpir la mediación iniciada, en cualquier momento, la mediación quedará sin efecto, sin indicar culpables ni motivos).

Desde SGS animamos a acudir a la mediación como primer recurso para solucionar los conflictos de familia. Y tras él, por supuesto, aún nos quedan infinitos recursos y herramientas que utilizar para llegar a la mejor solución posible a su problema.

Hoy, en estas circunstancias tan especiales debido al confinamiento, las sesiones de mediación para resolver controversias pueden hacerse online y no dejar para un futuro incierto y unos plazos lejanos de la justicia, la solución a problemas actuales.

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MEDIATION IN COVID-19 TIMES: IF DOORS CLOSE, LET´S OPEN WINDOWS

If the judicial system that we have, under normal circumstances, is already overloaded and slow, in the exceptional circumstances in which we find ourselves, after the declaration of the State of Alarm, it is now paralyzed, suspended, switched off. The consequence of this is that the issuing of judicial resolutions is being left for an uncertain future, when they were late in the first place.

Despite the suspension of judicial activity, discrepancies in the area of family law will continue to arise. And as in any other area of life, to problems whose solutions are not available at the present moment, we must find alternative ones.

As in the rest of the world, the current trend is moving towards the mutual agreement procedures and distancing from judicial ones, despite it moving at a much slower speed than desired. Letting numbers talk, in the Prey Note issued by the National Statistics Institute in September 2019 the following was stated: “By type of resolution, in 2018, 77.7 % of the divorces were by mutual agreement and 22.3% judicial procedures, as for the separations, 85.1% were by agreement and 14.9% judicial. ” The previous year, the same institution ́s Press Release presented a result somewhat more inclined towards the contentious procedure, stating the following: “77.2% of divorces in 2017 were by mutual agreement and the remaining 22.8% were solved in judicial procedures. In the case of separations, 83.8% were by mutual agreement and 16.2% were judicial. ”

Despite the majority of marital breakdowns being solved with measures mutually agreed, the number of judicial divorces and separations is well above what it should be, and from one year to the next there is only a 0.5% variation rate in the case of divorces and 2.7% in the separations of the cases.

Family mediation is not only an alternative solution to the judicial route, but it is most desirable one in the event that the spouses not being able to reach an agreement on their own. It gives the parties decision-making capacity, empowerment and the opportunity to solve their own problems without a third party intervening, who ultimately has the decision-making power. Mediation can be carried out online, at the time that best suits the parties and for lower fees than those involved in judicial proceedings.

Mediation agreements, once approved by the Court, can be executed exactly the same way as a judgement issued by a Judge, with the advantage that it does not entail years of processing in the Courts nor the wear and tear that is generated in personal relationships.

The 3 basic principles of mediation are: Confidentiality (what is done in mediation stays in mediation, unless there is an express agreement that it can be publicized or approved), impartiality (the mediator must not take sides or convince any of the parties, must ensure that the pacts and agreements meet both parties needs and wishes) and voluntariness (it will only be carried out if both parties agree; if one of them does not agree or decides to interrupt the started mediation, at any time, the mediation will be let with no effect, without indicating guilty parties or reasons).

From SGS we encourage you to rely mediation as a first resource to solve family conflicts. And after it, of course, we still have infinite resources and tools to use to reach the best possible solution to your problem.

Today, in these special circumstances due to confinement, the mediation sessions to resolve controversies can be done online and not leave for an uncertain future and a paralyzed justice system, the solution to current problems.

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MÉDIATION EN TEMPS COVID-19: SI LES PORTES SONT FERMÉES, OUVRONS LES FENÊTRES.

Dans des circonstances normales, notre système judiciaire est surchargé et caractérisé par sa lenteur. Dans les circonstances exceptionnelles dans lesquelles nous nous trouvons, après la déclaration de l’état d’alarme, il a été paralysé, suspendu, éteint: laissant pour une durée indéterminée des résolutions qui, même si elles avaient été publiées aujourd’hui, auraient déjà été en retard.

Malgré la suspension de l’activité judiciaire, des divergences dans le domaine du droit de la famille continueront de se produire. Et comme dans tout autre domaine de la vie, aux problèmes dont les solutions ne sont pas disponibles à l’heure actuelle, nous devons trouver des solutions alternatives.

Comme dans le reste du monde, la tendance de l’État est à des procédures convenues d’un commun accord, mais elle est beaucoup plus lente que souhaité.

Pour mettre des chiffres sur ces mots, dans le communiqué de presse publié par l’INE en septembre 2019: «Par type de résolution, en 2018, 77,7% des divorces étaient de gré à gré et 22,3% litigieux, alors que 85,1% des séparations étaient d’accord et 14,9% contentieux. ” L’année précédente, le communiqué de presse de l’INE a présenté un résultat un peu plus enclin à la procédure contentieuse, déclarant ce qui suit: «77,2% des divorces en 2017 l’ont été d’un commun accord et les 22,8% restants étaient litigieux. Dans le cas des séparations, 83,8% l’ont été d’un commun accord et 16,2% étaient controversés. »

Malgré le fait que la majorité des ruptures conjugales se font par la voie de l’accord mutuel, le nombre de contentieux est bien supérieur à ce qu’il devrait être, et d’une année sur l’autre il n’y a qu’un taux de variation de 0,5% le cas des divorces et 2,7% dans les séparations de procédure contentieuse en procédures résolues d’un commun accord.

La médiation dans le domaine familial n’est pas seulement une solution alternative à la voie contentieuse, mais elle est particulièrement souhaitable dans le cas où les époux ne parviennent pas à un accord par eux-mêmes. Cela donne aux parties la capacité de prise de décision, l’autonomisation et la possibilité de résoudre leur problème sans avoir un tiers qui a finalement le pouvoir de décision. La médiation peut être effectuée par voie électronique, au moment qui convient le mieux aux parties et pour des honoraires inférieurs à ceux impliqués dans les procédures judiciaires.

Les accords de médiation, une fois approuvés par la Cour, peuvent être exécutés de la même manière qu’une sentence ou une ordonnance émise par un juge, avec l’avantage qu’ils n’entraînent pas des années de traitement devant les tribunaux ni l’usure qui est générée dans les relations personnelles. .

Les 3 principes de base de la médiation sont: la confidentialité (ce qui se fait en médiation reste en médiation, sauf s’il existe un accord exprès qui sera rendu public ou approuvé), l’impartialité (le médiateur ne doit pas prendre parti ni convaincre les parties; il doit veiller à ce que les pactes et accords naissent des deux parties) et le caractère volontaire (il ne sera réalisé que si les deux parties sont d’accord; si l’une d’entre elles n’est pas d’accord ou décide d’interrompre la médiation engagée, à tout moment, la médiation sera sans effet; aucun coupable ni motif ne sera indiqué).

De SGS, nous vous encourageons à recourir à la médiation comme première ressource pour résoudre les conflits familiaux. Et derrière cela, bien sûr, nous avons toujours des ressources et des outils infinis à utiliser pour trouver la meilleure solution possible à votre problème.

Aujourd’hui, dans ces circonstances particulières dues à l’internement, des séances de médiation pour résoudre les litiges peuvent se faire en ligne et ne pas laisser la solution aux problèmes actuels dans un avenir incertain et de longs délais pour la justice.