En torno a los derechos del niño.

El pasado 20 de noviembre se celebró el día internacional de los derechos del niño, y desde el despacho reflexionamos sobre aquellos casos en los que la batalla judicial se centra en el tipo de custodia.

Custodia compartida o custodia individual. El debate interminable. Si este concepto desapareciera se reduciría considerablemente el nivel de judicialización, pues (en la globalidad de los casos) se establecería una responsabilidad parental conjunta y una distribución de los tiempos de estancias de los padres con los hijos, dependiendo de las circunstancias; como sucede en muchos países vecinos.

La potestad parental o patria potestad, es el derecho / deber de ser padre, y en él están inherentes todo el poder (y responsabilidad) de decisión sobre los aspectos más relevantes del hijo: lugar de residencia, escolarización, aspectos sanitarios, etc…

El concepto de custodia queda exclusivamente reducido a los cuidados cotidianos del menor.

¿Acaso el padre/madre que no tiene la custodia “legal” de su hijo, no presta cuidados cotidianos cuando lo tiene consigo?

Es un concepto que hace daño a los padres cuando no les es asignado o se está debatiendo en el proceso; y en consecuencia, genera tal nivel de stress durante el mismo (estamos hablando de una media de 18 meses de procedimiento de divorcio en primera instancia, con medidas provisionales de media en ciudades como Barcelona o Madrid) que inevitablemente repercute en los menores.

Los padres, que tanto están luchando por “los cuidados” de su hijo, se centran en su lucha, y olvidan el conflicto de lealtades que generan en el propio menor, y cómo esta figura trabaja en la cabecita de un niño.

Un niño tiene derecho a crecer con sus dos padres, y esto conlleva el trabajo personal e individual de asumir quienes son, y aceptarlos tal como son.

Pero solo lo harán de forma natural si se sienten acompañados. No importa la razón de la ruptura, es un hecho que deben asumir los cónyuges como tal, pero como padres deben ser conscientes de la gran responsabilidad que conlleva este acompañamiento en sus hijos, pues les marcará para siempre.