El impacto de la crisis COVID en las mujeres.

Al inicio de la pandemia realizamos un breve y preliminar análisis del impacto de la pandemia entre mujeres y hombres, basándonos en las dinámicas socioculturales y en los primeros datos evaluados por el Instituto de la mujer (lee el artículo completo aquí), y cómo repercutía ello directamente en la corresponsabilidad parental cuando éstos tienen hijos menores a su cargo.

A menos de un mes de finalizar el Estado de alarma en el que el país está sumido desde hace más de un año como consecuencia de la Pandemia COVID-19, los datos arrojan resultados que muestran una vez más que las mujeres están más afectadas por las crisis que los hombres, lo que las convierte en un colectivo más vulnerable.

Una conclusión que fue desarrollada por nuestra socia Silvia Giménez-Salinas en la VIII CUMBRE DE MUJERES JURISTAS DEL ICAM: “CONCILIACIÓN DE LA VIDA PERSONAL Y PROFESIONAL, CORRESPONSABILIDAD PARENTAL: LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS COMO ARMA DE CONCILIACIÓN”.

Si echamos la vista atrás, vemos que en la historia de los derechos de las mujeres y la igualdad son muy recientes, tan recientes como la Declaración de Derechos Humanos y la Constitución de nuestro país. Por lo tanto, si Grecia y Roma nos trataron como esposas y madres sometidas a la potestad marital, en la Edad Media se nos sometió al poder masculino, es el siglo XX cuando las mujeres tenemos reconocido jurídicamente los derechos y no somos objetos de derecho; en definitiva, que somos protagonistas de nuestros derechos y obligaciones.

Sin embargo, hay que advertir que la historia es voluble, que la historia no es un compartimento estanco, y si hace tiempo que nosotras tenemos derechos, estos pueden ser abolidos en un momento determinado y nos pueden retornar a la esfera privada como venía siendo lo habitual. Por tanto, en cumbre como la celebrada, debemos abordar este elemento y lucharlo. Citando a la eurodiputada Evelyn Regner: “La crisis del coronavirus es femenina”.

Los datos recabados relativos a crisis anteriores arrojan luz sobre el previsible impacto de la crisis que actualmente vivimos como consecuencia de la pandemia COVID19:

– Las mujeres, en época de crisis, tienen un abandono laboral y de formación muy elevado en comparación con las épocas de bonanza económica. En los hombres, los datos son inversamente proporcionales: en época de crisis hay menos abandono laboral.

– Durante periodos de crisis sube el número de mujeres que trabajan a tiempo parcial.

– Dada la necesidad que aflora en la crisis de cuidado de niños, familiares etc, son muchos más hombres que mujeres los que trabajan muchas horas a la semana (más de 9,6 horas al día).

– Se dice que la brecha de género mengua durante épocas de crisis: sí desciende, pero con motivo de la pérdida de empleo de los hombres. No supone una mejora de la situación de las mujeres, es una ilusión óptica, que tras la recuperación vuelve a su estado original.

– En todos los países de la Unión Europea sin excepción, hay más mujeres jóvenes que se quedan en casa que hombres; en algunos países se triplica la tasa. Esto, si lo conjugamos con la subida de “ninis” en conjunto durante las crisis, supone que aumenta en miles de mujeres que no pueden ni trabajar ni estudia como consecuencia de la crisis.

– La cantidad de mujeres que trabajan en el sector público es muy superior a la de hombres, lo que implica que los recortes en dicho sector, afectan más a mujeres que a hombres.

Hace un año deseábamos que la pandemia hiciera reflexionar sobre lo que realmente es la corresponsabilidad y diera visibilidad a otra lección pendiente para la “nueva normalidad”: la necesidad de un plan real de conciliación de la vida laboral con garantías de calidad (no solo cantidad), que nos permita no renunciar a las mujeres.

La Cumbre fue un encuentro que proporcionó esa visibilidad deseada, los datos no pueden ser más claros. Ahora solo queda llevar el plan a efecto.

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Para acceder a las conclusiones de la Cumbre, clic aquí.

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The impact of the COVID crisis on women.

At the beginning of the pandemic, we carried out a brief and preliminary analysis on the impact of the pandemic among women and men, based on sociocultural dynamics and on the first evaluated data by the Institute for Women (read the full article here). On that analysis, the direct impact in parental co-responsibility when parents have minor children in their charge was described.

In a months’ time, we will reach the end of the State of Alarm in which the country has been plunged for more than a year (as a result of the COVID-19 Pandemic), and the data yield results show, once again, that women are more affected by the crisis than men, which makes them a more vulnerable group.

A conclusion that was developed by our partner Silvia Giménez-Salinas at the VIII SUMMIT OF WOMEN JURISTS OF ICAM: “CONCILIATION OF PERSONAL AND PROFESSIONAL LIFE, PARENTAL CO-RESPONSIBILITY: NEW TECHNOLOGIES AS A WEAPON OF CONCILIATION”.

If we look back, we see that in the history of women’s rights and equality they are very recent, as recent as the Declaration of Human Rights and the Constitution of our country. Therefore, if Greece and Rome treated us as wives and mothers subjected to marital power, in the Middle Ages we were subjected to male power, it is not until the 20th century when women have legally recognized rights and we are not objects of law: we are subjects of our rights and obligations.

However, it must be noted that history is fickle, that history is not a separate compartment, and if we have had rights for a long time, these can be abolished at a certain moment and we can return to the private sphere as it had been the usual. Therefore, at a summit such as the one held, we must address this element and fight for it. Quoting Evelyn Regner MEP: “The coronavirus crisis is female.”

The data collected regarding previous crises enlightens us on the foreseeable impact of the crisis that we are currently experiencing as a result of the COVID19 pandemic:

– Women, in times of crisis, have a very high rate of abandonment of work and learning compared to times of economic prosperity. In men, the data are inversely proportional: in times of crisis the rate of job abandonment drops.

– During periods of crisis, the number of women who work part time rises.

– Given the need that arises during the crisis to care for children, family members, etc., there are many more men than women who work long hours a week (more than 9.6 hours a day).

– It is said that the gender gap decreases during times of crisis: it does decrease, but due to the loss of employment of men. It does not mean an improvement in the situation of women, it is an optical illusion: after the recovery it returns to its original state.

– In every country of the European Union without exception, more young women than men stay at home; in some countries the rate is tripled. This, if we combine it with the rise in “NEETs” as a whole during crises, means that it increases by thousands of women who cannot work or study as a result of the crisis.

– The number of women working in the public sector is much higher than the number of men, which implies that the cuts in this sector affect women more than they do men.

A year ago we wanted the pandemic to make us reflect on what co-responsibility really is and give visibility to another pending lesson for the “new normality”: the need for a real plan to reconcile work life with quality guarantees (not just quantity), that allows us women not to have to renounce.

The Summit provided that desired visibility: the data could not be clearer. Now we need implement the plan.

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L’impact de la crise du COVID sur les femmes.

Au début de la pandémie, nous avons réalisé une brève analyse préliminaire de l’impact de la pandémie chez les femmes et les hommes, sur la base des dynamiques socioculturelles et des premières données évaluées par l’Institut pour les femmes (lire l’article complet ici), et comment cela a eu un impact direct sur la coresponsabilité des parents lorsqu’ils ont des enfants mineurs à leur charge.

Moins d’un mois après la fin de l’état d’alerte dans lequel le pays est plongé depuis plus d’un an en raison de la pandémie COVID-19, les données donnent des résultats qui montrent une fois de plus que les femmes sont plus touchées par la crise que les hommes, ce qui en fait un groupe plus vulnérable.

Une conclusion qui a été développée par notre partenaire Silvia Giménez-Salinas au VIII SOMMET DES FEMMES JURISTES DE L’ICAM: «CONCILIATION DE VIE PERSONNELLE ET PROFESSIONNELLE, CO-RESPONSABILITÉ PARENTALE: LES NOUVELLES TECHNOLOGIES COMME ARME DE CONCILIATION».

Si nous regardons en arrière, nous voyons que dans l’histoire des droits des femmes et de l’égalité sont très récents, aussi récents que la Déclaration des droits de l’homme et la Constitution de notre pays. Par conséquent, si la Grèce et Rome nous traitaient comme des épouses et des mères soumises au pouvoir matrimonial, au Moyen Âge nous étions soumis au pouvoir masculin, c’est au XXe siècle que les femmes ont des droits légalement reconnus et que nous ne sommes pas des objets de droit; en bref, que nous sommes les protagonistes de nos droits et obligations.

Cependant, il faut noter que l’histoire est inconstante, que l’histoire n’est pas un être compartimenté, et si nous avons des droits depuis longtemps, ceux-ci peuvent être abolis à un certain moment et nous pouvons revenir à la sphère privée telle qu’elle était habituel. Par conséquent, lors d’un sommet comme celui qui s’est tenu, nous devons aborder cet élément et lutter pour lui. Citant l’eurodéputée Evelyn Regner: “La crise des coronavirus est féminine.”

Les données collectées concernant les crises précédentes éclairent l’impact prévisible de la crise que nous traversons actuellement du fait de la pandémie COVID19:

– Les femmes, en temps de crise, ont un très fort abandon de travail et de formation par rapport aux périodes de boom économique. Chez les hommes, les données sont inversement proportionnelles: en temps de crise, il y a moins d’abandon d’emploi.

– En période de crise, le nombre de femmes travaillant à temps partiel augmente.

– Compte tenu de la nécessité de s’occuper des enfants, des membres de la famille, etc. qui surgit de la crise, il y a beaucoup plus d’hommes que de femmes qui travaillent de longues heures par semaine (plus de 9,6 heures par jour).

– On dit que l’écart entre les sexes diminue en période de crise: il diminue, mais en raison de la perte d’emploi des hommes. Cela ne signifie pas une amélioration de la situation des femmes, c’est une illusion d’optique qui, après la guérison, revient à son état d’origine.

– Dans tous les pays de l’Union européenne sans exception, il y a plus de jeunes femmes au foyer que d’hommes; dans certains pays, le taux est triplé. Ceci, si nous le combinons avec l’augmentation de la génération “NEET” (jeunnesse que ni trevaille ni étudie), dans leur ensemble pendant les crises, signifie qu’il augmente de milliers de femmes qui ne peuvent pas travailler ou étudier en raison de la crise.

– Le nombre de femmes qui travaillent dans le secteur public est beaucoup plus élevé que celui des hommes, ce qui implique que les coupes dans ce secteur touchent plus les femmes que les hommes.

Il y a un an, nous voulions que la pandémie nous fasse réfléchir sur ce qu’est réellement la coresponsabilité et donne de la visibilité à une autre leçon en suspens pour la «nouvelle normalité»: la nécessité d’un vrai plan pour concilier vie professionnelle et garanties de qualité (pas seulement de quantité) , cela nous permet de ne pas abandonner les femmes.

Le Sommet a été une réunion qui a fourni cette visibilité souhaitée, les données ne pouvaient pas être plus claires. Il ne reste plus qu’à mettre en œuvre un plan.

Pour accéder à l’intervention, cliquez ici.

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