EN LA GUERRA TODO VALE, EN EL DIVORCIO, NO.

Una de las competencias básicas que debe tener quien opta a la guarda de sus hijos (en cualquiera de sus formas) es su capacidad para cooperar con el otro progenitor, y la manera en la que procura la estabilidad emocional del menor a la hora de garantizar la relación de éste con aquél. En caso contrario, se considera una negligencia de la responsabilidad parental. Seguir leyendo